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miércoles, 7 de octubre de 2015
miércoles, 23 de septiembre de 2015
sábado, 11 de julio de 2015
CGT-ONCE PUNTUALIZA
Para evitar malentendidos que puedan dar a entender que en las disputas de la OID con el gobierno y la ONCE, CGT-ONCE toma partido por la OID (nada más lejos de la realidad) aclaro lo publicado en varios medios (recreativos.com, andén norte y otros.
A/A redacción de andén norte
En la edición del día 01 /07 /2015. publicaron un artículo titulado «guerra abierta contra el monopolio de la once» en el cual se menciona a la CGT-ONCE, pudiendo dar a entender que las denuncias que CGT-ONCE ha hecho públicamente en los medios de comunicación, en la calle, en la inspección de trabajo y en los juzgados (según el caso lo requiriese) en favor de los trabajadores/as y contra abusos laborales y a nuestro entender malas prácticas de la dirección de la ONCE, dan argumentos de «presunta legalidad y legitimidad» a la OID para comercializar su boleto de lotería. Nada más lejos de la realidad.
CGT-ONCE denuncia y denunciará cualquier «atropello» que la ONCE haga con sus trabajadoras/es.
* Denunciamos la doble y triple escala salarial
* Las sanciones por «baja rentabilidad»
* La falta de promoción interna
* La manipulación de los medios
* Los despidos
* La no contratación de ciegos y grandes discapacitados
* Las presiones para con los vendedores y vendedoras
* La venta de juegos ONCE en estancos, gasolineras, SuperCor, vips, etc.
* El cierre de colegios y agencias
Pero eso no hace mejor ni más legal a la OID, que hoy por hoy carece de las licencias y permisos para vender lotería y que usa el sorteo de la ONCE para hacer un sorteo para el que no está autorizado.
Los desmanes que la dirección de la ONCE está haciendo durante demasiados años no hace mejor a la OID.
Hasta donde yo sé los vendedores de la OID, carecen de contrato laboral y pese a ser los que nutren y mantienen con su trabajo a la OID y a sus dirigentes, por lo tanto esos trabajadores y trabajadoras no tienen derecho a paro ni a prestación por Incapacidad Temporal ni tendrán nunca derecho a jubilación.
CGT-ONCE está radicalmente en contra de cualquiera que use y abuse de las trabajadoras/es, y sobre todo cuando estas/os son discapacitados y por ello más vulnerables aún.
La OID no paga sueldo alguno a sus vendedoras/es, estas/os están legalmente desamparados, no tienen ni pueden tener convenio colectivo...
Por lo cual pido encarecidamente a la OID y a sus Dirigentes (D. Dionisio) se abstenga de usar a CGT-ONCE como ariete contra la ONCE.
La lucha de la OID para su legalización para sortear y vender boletos de lotería la tendrá que dirimir con el gobierno, los jueces y con las fuerzas del estado (si es el caso) pero ni con los sindicatos, ni con las trabajadoras/es de la ONCE ni de la OID.
Por favor dejen de usar a los discapacitados como carne de cañón para obtener sus «fines» que yo no entro en si son legítimos o no.
Fdo. Adolfo Martínez Gómez
Secretario General de CGT-ONCE
A/A redacción de andén norte
En la edición del día 01 /07 /2015. publicaron un artículo titulado «guerra abierta contra el monopolio de la once» en el cual se menciona a la CGT-ONCE, pudiendo dar a entender que las denuncias que CGT-ONCE ha hecho públicamente en los medios de comunicación, en la calle, en la inspección de trabajo y en los juzgados (según el caso lo requiriese) en favor de los trabajadores/as y contra abusos laborales y a nuestro entender malas prácticas de la dirección de la ONCE, dan argumentos de «presunta legalidad y legitimidad» a la OID para comercializar su boleto de lotería. Nada más lejos de la realidad.
CGT-ONCE denuncia y denunciará cualquier «atropello» que la ONCE haga con sus trabajadoras/es.
* Denunciamos la doble y triple escala salarial
* Las sanciones por «baja rentabilidad»
* La falta de promoción interna
* La manipulación de los medios
* Los despidos
* La no contratación de ciegos y grandes discapacitados
* Las presiones para con los vendedores y vendedoras
* La venta de juegos ONCE en estancos, gasolineras, SuperCor, vips, etc.
* El cierre de colegios y agencias
Pero eso no hace mejor ni más legal a la OID, que hoy por hoy carece de las licencias y permisos para vender lotería y que usa el sorteo de la ONCE para hacer un sorteo para el que no está autorizado.
Los desmanes que la dirección de la ONCE está haciendo durante demasiados años no hace mejor a la OID.
Hasta donde yo sé los vendedores de la OID, carecen de contrato laboral y pese a ser los que nutren y mantienen con su trabajo a la OID y a sus dirigentes, por lo tanto esos trabajadores y trabajadoras no tienen derecho a paro ni a prestación por Incapacidad Temporal ni tendrán nunca derecho a jubilación.
CGT-ONCE está radicalmente en contra de cualquiera que use y abuse de las trabajadoras/es, y sobre todo cuando estas/os son discapacitados y por ello más vulnerables aún.
La OID no paga sueldo alguno a sus vendedoras/es, estas/os están legalmente desamparados, no tienen ni pueden tener convenio colectivo...
Por lo cual pido encarecidamente a la OID y a sus Dirigentes (D. Dionisio) se abstenga de usar a CGT-ONCE como ariete contra la ONCE.
La lucha de la OID para su legalización para sortear y vender boletos de lotería la tendrá que dirimir con el gobierno, los jueces y con las fuerzas del estado (si es el caso) pero ni con los sindicatos, ni con las trabajadoras/es de la ONCE ni de la OID.
Por favor dejen de usar a los discapacitados como carne de cañón para obtener sus «fines» que yo no entro en si son legítimos o no.
Fdo. Adolfo Martínez Gómez
Secretario General de CGT-ONCE
viernes, 12 de junio de 2015
jueves, 11 de junio de 2015
miércoles, 27 de mayo de 2015
ONCE, entre la “integración social” y la explotación laboral.
Los sindicatos denuncian despidos y sanciones por “baja rentabilidad” en esta empresa con fines sociales.
Enric Llopis
Rebelión
No es fácil que trasciendan zonas oscuras en la gestión de la Organización Nacional de Ciegos Españoles (ONCE). Tal vez esto ocurra por su importante desembolso en partidas publicitarias destinadas a medios de comunicación. Según el “Estudio de la inversión publicitaria en España” (2015) de InfoAdex, la ONCE ocupa el octavo lugar en la ratio de inversores en medios convencionales, con 48,1 millones de euros (datos de 2014), por encima de Telefónica, Orange o el Banco de Santander.
La ONCE nació en 1938 como entidad sin ánimo de lucro “con cabida para todos los ciegos españoles”. La aspiración inicial era ofrecer un trabajo digno a las personas invidentes a través de la venta del cupón. En 1988 se produjo otro hito en la historia de la organización: vio la luz la Fundación ONCE, con el fin de “fomentar la cohesión social” y la “integración laboral de las personas con discapacidad”. Un organismo gubernamental, en el que toman parte seis ministerios y la ONCE, “vela por el cumplimiento de estos fines sociales”, según la página Web de esta entidad. Trabajan en la corporación sin ánimo de lucro en torno a 20.000 vendedores, de los que el 40% padecen discapacidad visual.
Los sindicatos críticos de la ONCE ponen en cuestión que se estén llevando a término los fines sociales. Subrayan muchos ejemplos, entre otros, la respuesta a una sentencia del Tribunal de Justicia de la Unión Europea del 22 de mayo de 2014, que establecía el derecho de un operario británico a ingresar en vacaciones, además del salario base, el promedio de las comisiones por ventas percibidas a lo largo del año. La sentencia afectaba de lleno a las retribuciones de los vendedores de la ONCE, teóricamente de manera favorable. ¿Cómo “adaptó” la ONCE esta sentencia? “El umbral y el mínimo de ventas, así como el tramo de comisión pasa de ser mensual a anual”, afirma Inocencio Rial, colaborador de la sección de Comisiones Obreras en la ONCE de Madrid. En palabras asequibles, “esto puede suponer una mengua en las nóminas –según las ventas- de 500 euros anuales”. “Para ello la empresa modificó el convenio en colaboración con UGT”, agrega el sindicalista. Las organizaciones más críticas subrayan el rol “colaboracionista” de la UGT dentro de la empresa.
No se trata de un ejemplo aislado. La situación de los vendedores de la ONCE se ha ido degradando con los años. A partir del último convenio (julio de 2013), los trabajadores veteranos ya no consolidan más derechos por la antigüedad, y a los nuevos no se les reconoce ésta. El salario base de los trabajadores indefinidos es actualmente de casi mil euros (en 2009 era 60 euros inferior) y para generar comisiones se requieren al menos 210 euros diarios en ventas de productos ONCE. Según Adolfo Martínez, vendedor de cupones de la ONCE y delegado de CGT en Valencia, “estos objetivos dependen en gran medida de los puestos de venta que adjudica la empresa; hace 15 años el procedimiento estaba mucho más reglado; hoy prima la voluntad de la empresa, lo que no excluye situaciones de clientelismo”. El horario de ventas estipulado por convenio es de 7,5 horas diarias, “pero se hacen jornadas mucho más largas”, añade Martínez. Por otro lado, Recursos Humanos de la ONCE informa que el índice de absentismo por bajas derivadas de enfermedad común es del 8,29% de la plantilla en el último año.
El salario base de los trabajadores eventuales (a quienes se contrata por días o meses o por lo que la empresa llama "circunstancias de producción") es de 699 euros, pero hacen el mismo trabajo que los veteranos por 300 euros menos. Además del alargamiento de la jornada laboral, en los últimos años se constata en la ONCE un incremento de la presión al vendedor por parte de “gestores comerciales” y “jefes de venta” (cada uno con un área y número de vendedores a su cargo). “Hay una cadena de presión por objetivos que no tiene nada ver con lo que ocurría hace diez años en la empresa”, asevera Jordi Carbonell, delegado sindical de CGT en la ONCE de Valencia. “Se exige lo mismo hoy que hace seis años, a pesar de la crisis y la caída de ventas, con lo que el esfuerzo es cada vez mayor”, añade. La cuenta de resultados de la empresa apunta que las ventas de juego descendieron de 1.913.870 millones de euros en 2012 a 1.836.835 millones de euros en 2013, lo que confirma una tendencia que empezó hace más de una década.
Inocencio Rial destaca asimismo los despidos y sanciones por “baja rentabilidad” (al no alcanzar el “umbral” de ventas), lo que ha dado lugar a juicios contra la empresa. El “goteo” de despidos comenzó en 2014 y el de sanciones hace tres años. El sindicalista señala los ejemplos de Madrid y Andalucía. Frente a los fines teóricamente sociales de la ONCE, Comisiones Obreras en Madrid lanzó unas camisetas con la consigna “No es social esclavizar”; y en septiembre de 2014, este sindicato promovió un encierro de tres días en la Delegación de la empresa en la capital.
Paco Giménez, delegado de Comisiones Obreras en la delegación de la ONCE en Valencia, afirma que la presión es parecida a la que sufren los trabajadores de otras empresas, con la diferencia de que la ONCE es una corporación de derecho público. Sobre todo los contratados a tiempo parcial, dependen cada vez más de las comisiones que puedan generar. “Contratan a un vendedor para el sábado y el domingo, pero trabaja toda la semana”, remata.
Tampoco se compadece con los fines fundacionales de la ONCE el “perfil” de trabajadores que se busca. “Quieren gente productiva y competitiva, subraya Jordi Carbonell, a la que piden agresividad en la venta, gran movilidad y que tengan carné de conducir; si es posible, personas con discapacidad leve que hayan trabajado antes en otras empresas”. Quique Marí tiene 40 años, padece una parálisis cerebral y minusvalía física del 84%. No sufre ninguna discapacidad psíquica. Cuando intentó entrar en la ONCE, relata su padre en conversación telefónica, se le dijo –sin pasar la correspondiente prueba- que no tenía las habilidades suficientes para manipular las máquinas de comprobación de cupones. Quique Marí lleva diez años en otra empresa, recorriendo 20 kilómetros diarios en silla eléctrica para vender los cupones (una media de 130 euros diarios). “En la ONCE no quieren a grandes discapacitados”, concluye.
El cierre de quioscos en la calle -aproximadamente un 20%, en un proceso que comenzó hace una década- redunda en la idea de movilidad y “dinamismo” en las ventas. Recuerda Adolfo Martínez que la eliminación de estos puestos afecta a los vendedores, que acarrean 7 kilogramos de material, a lo que se agregan los problemas motrices previos. “La empresa alega que no son rentables, pero la inversión es mínima, sólo en mantenimiento”. En los últimos años la ONCE ha cerrado 150 “agencias” (provincias enteras se han quedado sin estos centros), dedicadas a la logística, la organización administrativa y la prestación de servicios a trabajadores y afiliados. Se han clausurado colegios de la ONCE, se han privatizado servicios de informática y se ha pasado de la prestación médica por la empresa a contratar con mutuas. La CGT ha titulado de este modo alguno de sus comunicados de prensa: “Continúan los despidos y el desmantelamiento de la ONCE”. A los vendedores les ha perjudicado, además, que desde hace cinco años puedan venderse los productos ONCE en estancos, gasolineras, bares, quioscos de prensa, supermercados o por Internet.
Según Adolfo Martínez, “hemos pasado de una empresa envidiable por las condiciones “dignas” de trabajo (hasta mediados de los 90), a ser una mera multinacional del juego, en la que priman sólo los beneficios; el vendedor de la calle es el que genera el lucro y quien sostiene toda la estructura; también, el que se lleva todos los palos”. Jordi Carbonell pone el acento en los criterios de selección y los objetivos fijados en las ventas: “La empresa se creó para dar trabajo a ciegos y a grandes discapacitados, pero en la práctica son quienes tienen menor cabida en la ONCE”. Esta corporación “está exenta del pago de la cuota patronal a la seguridad social por contratar a personas discapacitadas, por lo que se supone que debería actuar de otro modo”, afirma el delegado de CGT.
La Inspección de Trabajo ha señalado infracciones graves en la ONCE por el trabajo de los vendedores durante el periodo vacacional. También la inspección ha detectado que en la provincia de Valencia, durante 2014, la empresa ha presionado de manera “sistemática” a los trabajadores, en relación con la venta de boletos electrónicos. Los fines teóricamente enunciados por la ONCE casan poco con la construcción de complejos hoteleros en Isla Margarita (Venezuela), la inversión de 1.000 millones de pesetas (de la época) en Gescartera, pufo financiero que terminó con la dimisión, en 2001, del vicepresidente y el director general de la Fundación ONCE; o las pérdidas por las inversiones en Bankia, desveladas por economistadigital.es y no desmentidas por la empresa.
Enric Llopis
Rebelión
No es fácil que trasciendan zonas oscuras en la gestión de la Organización Nacional de Ciegos Españoles (ONCE). Tal vez esto ocurra por su importante desembolso en partidas publicitarias destinadas a medios de comunicación. Según el “Estudio de la inversión publicitaria en España” (2015) de InfoAdex, la ONCE ocupa el octavo lugar en la ratio de inversores en medios convencionales, con 48,1 millones de euros (datos de 2014), por encima de Telefónica, Orange o el Banco de Santander.
La ONCE nació en 1938 como entidad sin ánimo de lucro “con cabida para todos los ciegos españoles”. La aspiración inicial era ofrecer un trabajo digno a las personas invidentes a través de la venta del cupón. En 1988 se produjo otro hito en la historia de la organización: vio la luz la Fundación ONCE, con el fin de “fomentar la cohesión social” y la “integración laboral de las personas con discapacidad”. Un organismo gubernamental, en el que toman parte seis ministerios y la ONCE, “vela por el cumplimiento de estos fines sociales”, según la página Web de esta entidad. Trabajan en la corporación sin ánimo de lucro en torno a 20.000 vendedores, de los que el 40% padecen discapacidad visual.
Los sindicatos críticos de la ONCE ponen en cuestión que se estén llevando a término los fines sociales. Subrayan muchos ejemplos, entre otros, la respuesta a una sentencia del Tribunal de Justicia de la Unión Europea del 22 de mayo de 2014, que establecía el derecho de un operario británico a ingresar en vacaciones, además del salario base, el promedio de las comisiones por ventas percibidas a lo largo del año. La sentencia afectaba de lleno a las retribuciones de los vendedores de la ONCE, teóricamente de manera favorable. ¿Cómo “adaptó” la ONCE esta sentencia? “El umbral y el mínimo de ventas, así como el tramo de comisión pasa de ser mensual a anual”, afirma Inocencio Rial, colaborador de la sección de Comisiones Obreras en la ONCE de Madrid. En palabras asequibles, “esto puede suponer una mengua en las nóminas –según las ventas- de 500 euros anuales”. “Para ello la empresa modificó el convenio en colaboración con UGT”, agrega el sindicalista. Las organizaciones más críticas subrayan el rol “colaboracionista” de la UGT dentro de la empresa.
No se trata de un ejemplo aislado. La situación de los vendedores de la ONCE se ha ido degradando con los años. A partir del último convenio (julio de 2013), los trabajadores veteranos ya no consolidan más derechos por la antigüedad, y a los nuevos no se les reconoce ésta. El salario base de los trabajadores indefinidos es actualmente de casi mil euros (en 2009 era 60 euros inferior) y para generar comisiones se requieren al menos 210 euros diarios en ventas de productos ONCE. Según Adolfo Martínez, vendedor de cupones de la ONCE y delegado de CGT en Valencia, “estos objetivos dependen en gran medida de los puestos de venta que adjudica la empresa; hace 15 años el procedimiento estaba mucho más reglado; hoy prima la voluntad de la empresa, lo que no excluye situaciones de clientelismo”. El horario de ventas estipulado por convenio es de 7,5 horas diarias, “pero se hacen jornadas mucho más largas”, añade Martínez. Por otro lado, Recursos Humanos de la ONCE informa que el índice de absentismo por bajas derivadas de enfermedad común es del 8,29% de la plantilla en el último año.
El salario base de los trabajadores eventuales (a quienes se contrata por días o meses o por lo que la empresa llama "circunstancias de producción") es de 699 euros, pero hacen el mismo trabajo que los veteranos por 300 euros menos. Además del alargamiento de la jornada laboral, en los últimos años se constata en la ONCE un incremento de la presión al vendedor por parte de “gestores comerciales” y “jefes de venta” (cada uno con un área y número de vendedores a su cargo). “Hay una cadena de presión por objetivos que no tiene nada ver con lo que ocurría hace diez años en la empresa”, asevera Jordi Carbonell, delegado sindical de CGT en la ONCE de Valencia. “Se exige lo mismo hoy que hace seis años, a pesar de la crisis y la caída de ventas, con lo que el esfuerzo es cada vez mayor”, añade. La cuenta de resultados de la empresa apunta que las ventas de juego descendieron de 1.913.870 millones de euros en 2012 a 1.836.835 millones de euros en 2013, lo que confirma una tendencia que empezó hace más de una década.
Inocencio Rial destaca asimismo los despidos y sanciones por “baja rentabilidad” (al no alcanzar el “umbral” de ventas), lo que ha dado lugar a juicios contra la empresa. El “goteo” de despidos comenzó en 2014 y el de sanciones hace tres años. El sindicalista señala los ejemplos de Madrid y Andalucía. Frente a los fines teóricamente sociales de la ONCE, Comisiones Obreras en Madrid lanzó unas camisetas con la consigna “No es social esclavizar”; y en septiembre de 2014, este sindicato promovió un encierro de tres días en la Delegación de la empresa en la capital.
Paco Giménez, delegado de Comisiones Obreras en la delegación de la ONCE en Valencia, afirma que la presión es parecida a la que sufren los trabajadores de otras empresas, con la diferencia de que la ONCE es una corporación de derecho público. Sobre todo los contratados a tiempo parcial, dependen cada vez más de las comisiones que puedan generar. “Contratan a un vendedor para el sábado y el domingo, pero trabaja toda la semana”, remata.
Tampoco se compadece con los fines fundacionales de la ONCE el “perfil” de trabajadores que se busca. “Quieren gente productiva y competitiva, subraya Jordi Carbonell, a la que piden agresividad en la venta, gran movilidad y que tengan carné de conducir; si es posible, personas con discapacidad leve que hayan trabajado antes en otras empresas”. Quique Marí tiene 40 años, padece una parálisis cerebral y minusvalía física del 84%. No sufre ninguna discapacidad psíquica. Cuando intentó entrar en la ONCE, relata su padre en conversación telefónica, se le dijo –sin pasar la correspondiente prueba- que no tenía las habilidades suficientes para manipular las máquinas de comprobación de cupones. Quique Marí lleva diez años en otra empresa, recorriendo 20 kilómetros diarios en silla eléctrica para vender los cupones (una media de 130 euros diarios). “En la ONCE no quieren a grandes discapacitados”, concluye.
El cierre de quioscos en la calle -aproximadamente un 20%, en un proceso que comenzó hace una década- redunda en la idea de movilidad y “dinamismo” en las ventas. Recuerda Adolfo Martínez que la eliminación de estos puestos afecta a los vendedores, que acarrean 7 kilogramos de material, a lo que se agregan los problemas motrices previos. “La empresa alega que no son rentables, pero la inversión es mínima, sólo en mantenimiento”. En los últimos años la ONCE ha cerrado 150 “agencias” (provincias enteras se han quedado sin estos centros), dedicadas a la logística, la organización administrativa y la prestación de servicios a trabajadores y afiliados. Se han clausurado colegios de la ONCE, se han privatizado servicios de informática y se ha pasado de la prestación médica por la empresa a contratar con mutuas. La CGT ha titulado de este modo alguno de sus comunicados de prensa: “Continúan los despidos y el desmantelamiento de la ONCE”. A los vendedores les ha perjudicado, además, que desde hace cinco años puedan venderse los productos ONCE en estancos, gasolineras, bares, quioscos de prensa, supermercados o por Internet.
Según Adolfo Martínez, “hemos pasado de una empresa envidiable por las condiciones “dignas” de trabajo (hasta mediados de los 90), a ser una mera multinacional del juego, en la que priman sólo los beneficios; el vendedor de la calle es el que genera el lucro y quien sostiene toda la estructura; también, el que se lleva todos los palos”. Jordi Carbonell pone el acento en los criterios de selección y los objetivos fijados en las ventas: “La empresa se creó para dar trabajo a ciegos y a grandes discapacitados, pero en la práctica son quienes tienen menor cabida en la ONCE”. Esta corporación “está exenta del pago de la cuota patronal a la seguridad social por contratar a personas discapacitadas, por lo que se supone que debería actuar de otro modo”, afirma el delegado de CGT.
La Inspección de Trabajo ha señalado infracciones graves en la ONCE por el trabajo de los vendedores durante el periodo vacacional. También la inspección ha detectado que en la provincia de Valencia, durante 2014, la empresa ha presionado de manera “sistemática” a los trabajadores, en relación con la venta de boletos electrónicos. Los fines teóricamente enunciados por la ONCE casan poco con la construcción de complejos hoteleros en Isla Margarita (Venezuela), la inversión de 1.000 millones de pesetas (de la época) en Gescartera, pufo financiero que terminó con la dimisión, en 2001, del vicepresidente y el director general de la Fundación ONCE; o las pérdidas por las inversiones en Bankia, desveladas por economistadigital.es y no desmentidas por la empresa.
jueves, 9 de enero de 2014
OPORTUNIDAD PERDIDA
El sorteo extraordinario de Año Nuevo, se convierte en otra “bala de oro” malgastada por los directivos de la ONCE
dimarts 7 de gener de 2014
Darrer afegit: dimarts 7 de gener de 2014
Pero aquí, no pasa nada
La Dirección de la ONCE, venía presionando desde hace muchos años a los distintos gobiernos de la nación, para que estos le autorizaran a realizar un sorteo extraordinario en el periodo navideño. El pasado mes de diciembre el Consejo de Ministros, cual regalo anticipado de reyes, autorizó a la Dirección de la ONCE a realizar un sorteo extraordinario para el 1 de enero de 2014. Pero una vez más los sueños se han terminado desvaneciendo y el citado sorteo, no ha resultado como los gurús que dirigen la parte comercial de la ONCE habían imaginado.
De los 90 millones que salían a la venta, tan sólo se han vendido unos 40 millones, algo más del 44% de la emisión. Todo ello a pesar de las múltiples “presiones” que han recibido los vendedores y vendedoras, para que aplazaran los periodos de vacaciones anuales que ya tenían concedidos para el periodo navideño, denegándoles de manera sistemática las licencias de asuntos particulares, e incitando a los vendedores a ampliar aún más su jornada laboral e incluso invitándoles a salir a vender en sus días de descanso, etc.
¿Por qué no se ha vendido mejor este sorteo? No hace falta ser muy listos para a priori detectar unos cuantos factores que han influido de manera directa a que las ventas alcanzadas no hayan sido las esperadas; Los 10€ que costaba cada boleto, resulta un precio excesivo en un maremágnum de productos ya caros de por sí, acabábamos de celebrar el sorteo del “11 del 11 de la ONCE” y demasiados extraordinarios al cabo del año terminan «saturando» al público, Rascas de Navidad a 5€, la situación económica del País, etc.
Todas estas razones que cualquier ciudadano vería a simple vista, no han sido tomadas en consideración por el clan Carballeda/Sánchez. Ellos parecen más interesados en promocionar a la ONCE, para que le sigan dando un sinfín de premios por su gran labor social, que dicho sea de paso, cada día es menor y más cuestionada y cuestionable. Entre tanto el principal sustento de la ONCE que no es otro que la venta de sus productos, sigue desangrándose y agonizando por una nefasta gestión, que está abocando a los trabajadores a situaciones límite de estrés, desarraigo familiar, indigencia, etc. Entre tanto, la alta dirección sigue bien apoltronada con unos sueldos astronómicos, los cuales siguen sin revelar y lo que es peor, sin tomar responsabilidades y sin cesar a los máximos responsables de que oportunidades frustradas como la del sorteo extraordinario de año nuevo, hayan pasado sin pena, ni gloria.
Pero si todo lo anterior no fuera poco, nos encontramos con la inoperante gestión que ha realizado el gabinete de comunicación; la ineptitud que han mostrado a la hora de dar a conocer a nuestros clientes la estructura de premios, así como los números agraciados en el citado sorteo, ha sido para cesar al responsable del departamento, pero inmediatamente. Parece mentira, que con la burrada de millones de euros que se gasta todos los años la dirección de la ONCE, no se haya previsto dar la oportuna publicidad a nivel nacional del listado de premios.
Desde CGT esperamos que aunque tarde, se tomen las medidas necesarias, para evitar que situaciones como estas se vuelvan a producir, todo ello por el bien de la ONCE y el futuro de sus trabajadores y trabajadoras.
CGT ONCE
martes, 29 de octubre de 2013
COMUNICADO DE PRENSA
Alrededor del 70% de los delegados de CCOO en la ONCE de las provincias de Alicante y Valencia se afilia a la CGT Tras la firma y ratificación por parte de CCOO del XV Convenio Colectivo de la ONCE, 8 delegados de este sindicato en Valencia y 7 delegados en Alicante, han decidido abandonar CCOO y afiliarse en bloque a la Confederación General del Trabajo. Rechazan continuar representando a un sindicato que firmó, en contra de lo que había prometido a los trabajadores de la ONCE, este convenio que ha supuesto el descenso de varios peldaños más en las condiciones de trabajo y en la precarización del empleo para los y las trabajadoras de la ONCE El pasado 1 de agosto, entró en vigor el XV Convenio Colectivo de la Organización Nacional de Ciegos Españoles, un gigante empresarial que cuenta con una plantilla integrada por más de 22.000 personas en todo el Estado. Pese a sus “principios fundacionales”, en teoría comprometidos con una labor social y asistencial con los discapacitados, la lógica del máximo beneficio para los capitalistas está detrás de un proceso de negociación colectiva que ha contado con el beneplácito y complicidad de UGT y CCOO.De esta forma, la dirección de la ONCE, organización galardonada con el Premio Príncipe de Asturias de la Concordia 2013, y “con un importante superávit en el balance económico del último ejercicio”, ha logrado imponer una batería de medidas que suponen un grave deterioro de las condiciones sociolaborales de las y los empleados.Si en un primer momento, CCOO y sus delegados electos tras los comicios celebrados el pasado mes de febrero, hicieron campaña en la defensa de los derechos laborales “irrenunciables”, tal como se hizo en convenios anteriores, finalmente y por sorpresa, la Confederación de CCOO estampó su firma avalando un convenio vergonzoso. Así, tal y como denuncia CGT-ONCE en Valencia y Alicante, CCOO “engañó a la afiliación y a sus representantes” con esa firma.Cabe destacar que el Convenio contiene las siguientes medidas contempladas como “inasumibles” según el programa electoral de CCOO: sanciones por baja rentabilidad a los vendedores, aunque no sean ellos los responsables de la misma; la congelación de salarios y supresión de la generación del plus de antigüedad a partir del 2015; incremento del número de contratos junior, con un 70% del salario normal; incremento del número de Canales Físicos Complementarios y posibilidad de comercialización de todos los productos ONCE, o sea, venta efectuada al margen del vendedor habitual; designación sin concurso previo de puntos de venta; retirada de quioscos a criterio de la empresa; ascensos a discreción de la dirección.Tal y como afirman desde CGT-ONCE “Los representantes de CCOO han venido denunciando en los últimos años permanentemente las conductas antisindicales de la dirección de la ONCE, en connivencia con el sindicato UTO – UGT, conductas antisindicales que en su día ratificó el Tribunal Supremo. Ahora, con la firma del XV Convenio Colectivo, CCOO se convierte en cómplice de la Dirección de la ONCE y de UTO – UGT, asumiendo posiciones que de manera reiterada han venido rechazando, y lo que es peor, cuestiones que van a suponer sin duda un retroceso brutal en las retribuciones de los trabajadores de la ONCE y, sobre todo, una minoración de las prestaciones futuras de seguridad social por la disminución de los ingresos brutos que, en las pensiones de los trabajadores y trabajadoras pueden cuantificarse hasta en un 40%”.Tras un proceso de reflexión y debate interno, más del 70% de los delegados de los comités de empresa de la ONCE en las provincias de Valencia y Alicante, decidió “abandonar las siglas de CCOO y buscar una alternativa real” en un sindicato que, como CGT, tiene representación a nivel estatal, que garantiza “la defensa de los derechos de los trabajadores de la ONCE en cualquier punto de España” y que ofrece “tanto asesoría y defensa jurídica, como medios técnicos para poder desempeñar la labor sindical y la defensa puntual y personalizada de los trabajadores que la soliciten”, señalan desde CGT-ONCE.Gabinete de Prensa CGT PV Valencia, 29 octubre de 2013
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